Planeación
Mujer y madre: desafíos en un mundo de incertidumbre
Por Edna Aldana Rivera - PhD. Ciencias Gerenciales. Profesora de la Universidad Simón Bolívar, facultad de Ciencias de la Salud. Investigadora Junior Colciencias.
Nuestra América Latina, tierra de valientes mujeres en su rol de madres que llevan a sus hombros la responsabilidad de sacar adelante a su familia y su propia vida, a veces es inclemente ante la desigualdad. Pero pareciera que el destino se empecinara en abrir caminos para hacerle frente a las distintas situaciones de la vida diaria, más aún en una época tan cambiante, pero también accesible a todo tipo de información de los acontecimientos y temas de interés a nivel global que, en segundos, son informados en las pantallas tecnológicas.
¿Esto pensando en aquellas madres que poseen los medios para informarse y en las que no poseen estas tecnologías cómo podría hacerse? Diríamos, entonces, que hay que seguir el instinto, es decir, esa voz interior que nos habla y direcciona para la realización de nuestros propósitos y alcance lo más cercano a esas metas soñadas o elementos que queremos nos sean dados.
Cuando se transcurre en una etapa de niñez con o sin recursos, esto es lo menos importante. Lo más privilegiado en nuestro corazón es el alcance de nuestros sueños. Si estamos enfermas -a pesar de que nos golpea la enfermedad-, nuestras respuestas es salir siempre adelante y, prendidas del hilo de la alegría con una sonrisa a flor de piel, vivimos entre juegos con nuestros amigos y amigas.
Luego en el transcurrir por la adolescencia se nos complica un poco la vida, pues nuestras hormonas a flor de piel nos intranquilizan, sin embargo, también manifestamos actitudes desde nuestro espíritu de manera comprometida y responsable a nuestro modo de ver, así la otra persona que está junto a nosotras nos haga la observación en un sentido distinto de como el presente lo hemos observado, pero siempre reafirmamos ese afecto con un sentido de entrega al hijo, a bien de nuestros fines. Que en ocasiones la tenemos que luchar, sí: por ejemplo, cuando somos madres a temprana edad, pero no implica que abandonemos nuestros sentimientos de afecto, que demuestran nuestros valores conforme las emociones nos lo dictan: amor, responsabilidad, compromiso. Somos madres abiertas al cambio con respuestas rápidas ante las exigencias del entorno.
Cuando se transita por la etapa de la madurez, llevamos a cuestas nuestras experiencias, conocimientos y sentimientos. Los temas se abordan con mayor precisión, pueda que se exprese comprensión, mayor diálogo, se toman decisiones más profundas e incluso guiamos a otras mujeres quienes requieren de alguna orientación en especial. Un ir y venir de lucha contra el tiempo, contra las preocupaciones, las necesidades del día, hasta las contrariedades en las rutinas que hacemos. No quiere decir esto que descuidemos nuestras propias necesidades personales, sino que se suman un sin número de detalles que a veces se termina en hacer dos cosas a la vez. ¿Será un privilegio? ¿O será una sobrecarga de funciones?
Privilegio y función
Comencemos por el privilegio. Ser mujer en el rol de madre significa que biológicamente gestamos, que luego se procura por el bienestar de los hijos. Los estrógenos y la progesterona exacerban nuestros sentimientos y emociones; lactar aflora el don de entrega del sentimiento de afecto, en una respuesta de dar sin condición de recibir; se expresa la palabra amor en un sin número de veces durante el día al bebe. Y las preocupaciones se llenan de razones ante la enfermedad del hijo. Luchamos como leonas para ser incluidas y que el sistema de salud atienda a nuestros hijos mediante un buen ofrecimiento del servicio, porque ellos y nosotras somos merecedores de nuestros derechos.
En palabras de la Organización Panamericana de la Salud (2017), “existen tres prioridades fundamentales para la salud universal y son: el acceso equitativo a servicios integrales y de calidad, mejor gobernanza y financiamiento para la salud”, ”(…) los datos disponibles de varios países de la región indican que las mujeres en todos los grupos de ingresos notifican problemas de acceso a la atención de salud, generados por sus dificultades para obtener acceso al dinero necesario para recibir tratamiento. En los grupos de ingresos más bajos, entre 37% y 90% de las mujeres han informado estos problemas, dependiendo del país”.
No deben darse por sentado que todos estos privilegios están listos para ofrecerse. Algunos de ellos tienen implícito desvanes, barreras: como cuando hay desempleo, cuando nuestros recursos económicos son insuficientes, los lugares donde se convive son limitados, ante fenómenos de violencia, disgregación, inequidad o desigualdad. Algunos son propósitos por alcanzar en nuestro proyecto de vida y requieren de esa fuerza interna, entonces se apela por la creatividad, una característica innata que se desarrolló por mantener el hijo con vida en nuestro proceso evolutivo, que también favoreció a la inteligencia, para surgir en proyectos que involucran a la familia en garantía de la consecución de ingresos. Se requiere entonces emprender con alguna idea de negocio que se diferencie de otro en su valor y empeño del producto o servicio.
Actualmente, los desafíos para las mujeres en su rol de madres en la aldea -nuestro planeta global- requieren de sueños que fracturen techos de cristal para que, con su espíritu batallador, triunfen a partir de la toma de decisiones asertivas, apelar por las emociones inteligentes. “Querer ser mujer-madre exitosa” transcurre por la persistencia, semblanza, esfuerzos insistentes de una y otra vez, pero no inalcanzables; el tiempo a favor o en contra, pero siempre acogiéndose a una meta por alcanzar. Es soñar mediante una planeación real, en prospectiva y, en consecuencia, alcanzar ese bienestar que raya con lo anhelado para el hogar.
Barreras e incertidumbres
Es necesario invertir en la protección social en salud de la mujer, reconociendo que ellas contribuyen con la salud y se benefician de ésta, y que viven en un contexto de distribución desigual del poder y la riqueza, que va más allá del sector de la salud. Aunado a ello, son el pilar fundamental dentro de la familia, como eje central para la toma de decisiones en las vivencias diarias, y son la figura a seguir en muchos contextos en que se encuentre en este rol tan fundamental para crear una sociedad justa y equitativa.
Frente a algunas estrategias a favor de la salud de la mujer, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda al 2030 de los estados miembros de Naciones Unidas, exponen en el tercer objetivo: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. Además de que, para el mencionado año, se debe reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos, e implica una atención en salud con equidad, igualdad y políticas favorables en beneficio del bienestar de la mujer, la disposición de recursos, así como pensar en una mayor esperanza de vida para ellas y de transformación que garantice el ofrecimiento de los servicios de salud con calidad.
En la actualidad muchas mujeres no cuentan con un trabajo formal, lo que implica consecuencias económicas y desventajas en los ingresos para con su familia. También se reportan enfermedades como el cáncer de cérvix (una de las primeras causas de mortalidad mundial), que es una desventaja en la esperanza de vida de la mujer, por mencionar algunas barreras.
Sin embargo, el panorama es alentador cuando la mujer se educa, cuando perfila el desarrollo de su proyecto de vida por medio de la formación académica. Adquiere capacidades, habilidades y actitudes que pueden transformarla a ella, su núcleo familiar y los colectivos cercanos en donde convive. Es primordial el apoyo de las organizaciones nacionales e internacionales, o pueda que ella transcienda más allá de las fronteras de su país. Este mundo en transformación, en su constante estado fluctuante, hace que la mujer se empeñe por superarse, por asumir de manera empoderada su rol: ¡Ser mujer y madre!
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Referencias bibliográficas
Almanza Iglesia M, Caviedes Hoyos R, Aldana –Rivera E, E. y Cols. (2018). Salud Sexual y Reproductiva construcción de cultura de paz y corresponsabilidad social. Editorial Universidad Simón Bolívar. http://bonga.unisimon.edu.co/bitstream/handle/123456789/2506/Salsexureprodconstruccultpazcorresposocial.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Organización Panamericana de la Salud, OPS (2017). "acceso de las mujeres a la protección social en salud", en un mundo laboral en transformación. Declaración de Dr. Carissa F. Etienne, Directora de la OPS. Consultado Mayo 5 de 2019 en:
https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=13048:women-access-social-protection-in-health&Itemid=135&lang=es

