Planeación
El desacierto de recortar el presupuesto de la ciencia
Los recursos asignados al presupuesto del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, han venido en declive sostenido desde 2013, en perjuicio de las exigencias de la época actual y del mismo desarrollo de Colombia. El drástico recorte previsto para la vigencia próxima significaría un golpe terrible para la capacidad y la producción científica nacional.
El avance de un país está relacionado estrechamente con la evolución de la ciencia al igual que los logros que obtenga en materia de transferencia tecnológica e innovación. Difícilmente pueden mejorarse los indicadores del sector productivo y de desarrollo social si los gobiernos no apoyan con contundencia estas áreas que redundan en la calidad de vida de todos sus habitantes.
En contravía a lo que se ha dado en el contexto internacional, el Gobierno Nacional presentó al Congreso de la República el proyecto de presupuesto correspondiente a 2018 con la rebaja del 42% de la asignación económica de la ciencia y la tecnología, entre otros recortes importantes. De ser aprobada, la dolorosa iniciativa se traduciría en que de un presupuesto de 379 000 millones en 2017 se pasaría a 222 000 millones en el año próximo.
Esta medida implicaría un retroceso para el país, tal como lo han manifestado los científicos que han elevado la voz en su contra, incluso saliendo a las calles a protestar buscando que la sociedad entera se entere de lo que está sucediendo y que el Gobierno revalúe su miope posición mezquina hacia la ciencia y la tecnología. Sin duda este recorte económico será un obstáculo para los nuevos proyectos de investigación científica pues prácticamente quedarían desfinanciados, generaría inconvenientes para lo que ya están en marcha, al tiempo que le pondría freno a la formación del capital humano que se requiere para producir conocimiento, que en la mayoría de los países es sumamente apreciado.
Tener a mucho más talento humano dedicado a la ciencia, encontrando soluciones y optimizando la productividad del país y las condiciones de bienestar colectivo, a través de la tecnología, no es un beneficio exclusivo para un sector particular de la población, al contrario, impacta a todos.
Pero además de atajar semejante disminución a los dineros de la ciencia y la tecnología en el corto plazo, la lucha debe dirigirse a una política de Estado consistente que garantice que el país no se salga del camino que toda sociedad que aspire al desarrollo debe andar, el de una sociedad que valore el conocimiento como fuente inagotable de bienestar.
*Por: Por José Consuegra Bolívar - Rector de la Universidad Simón Bolívar.
**Columna para El Espectador. 26 de septiembre de 2017.

