Ariguaní vuelve a sus raíces a través del arte
Proyecto de investigación de Unisimón integra a pobladores de este municipio magdalenense con actividades de cultura y embellecimiento.
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Investigadores del grupo Estudios interdisiciplinarios del Caribe, de la Universidad Simón Bolívar, desarrollan un experimento social, contenido en una investigación, que busca la preservación del acervo cultural del municipio de Ariguaní, en Magdalena, a través de la motivación ciudadana.
Bajo el nombre de ‘Ariguaní en colores’, se inició la vinculación de la comunidad a iniciativas puntuales de recuperación y embellecimiento de entornos reconocidos, con actividades artísticas y culturales. A la labor están integrados psicólogos, arquitectos, trabajadores sociales, abogados, comunicadores sociales, filósofos y artistas.
Entre las acciones principales desarrolladas está el mejoramiento del pozo El Manguito en el barrio Ocho de Diciembre, recuperado por la misma población. Allí se realizó, además, una tertulia con el juglar Adolfo Pacheco Anillo, quien habló sobre apropiación cultural y la importancia de iniciar como sociedad a creer en lo propio, poniendo como ejemplo su obra musical.
Los pozos artesanales, según explica la líder del proyecto investigativo, Aura Aguilar Caro, hacen parte del patrimonio cultural del municipio, pues tienen más de un siglo de existencia y aún prestan el servicio de abastecimiento de agua a la gente. En el lugar fueron elaborados mensajes de motivación como: “hablemos de ideas y proyectos/ no de personas y cosas”, y murales con los que se pretende fomentar el rescate de la identidad cultural de la región Caribe.
El experimento social se trasladó a las calles de la zona bancaria, donde estudiantes y docentes, trabajadoras sociales y artistas del municipio, pintaron el bulevar que se encuentra deteriorada. La comunidad del sector se sumó con la pintura de los sócalos de la zona. “El arte es un vínculo común para la concientización ciudadana; lo más destacado, que en esta segunda fase han participado niños y niñas perteneciente a estas familias, quienes han tomado clases de pintura y arte urbano; enseñándoles además solidaridad, convivencia y paz”, señaló la investigadora.
Los investigadores han concluido que el concepto estético de los entornos no depende de la capacidad económica de las personas, sino de la actitud, pues aunque en el imaginario colectivo se asocian estas labores a la política en este caso se dejó claro su sentido meramente social. De hecho, se suscribió un acuerdo de voluntades notariado que lo contempla así.
El pintor Carlos Andrés Ospino Sánchez, vinculado a ‘Ariguaní en colores’, contó que desde hace un tiempo quería realizar un trabajo como este en su pueblo, considerando que el arte urbano transforma socialmente. Lo más importante, en su concepto, es posicionar visualmente nuestros patrimonios, “eso que hemos hecho con el vínculo de la comunidad, representado por ejemplo el acordeón, los pozos, el campo; que hace parte de nuestra cotidianidad y es necesario darle valor a través de la imagen”.
También, el docente pensionado, Orlando Garrido Díaz, comentó que estas iniciativas son de gran impacto social porque buscan, desde una perspectiva cultural y artística, despertar sentido de pertenencia entre la gente. “Se puede mover la voluntad de un pueblo que se cansó de esperar que le resolvieran los problemas, porque entiende que puede ser parte viva de la solución”, agregó.
Para Meredith Castro Escobar, psicopedagoga vinculada al Liceo Ariguaní, es importante resaltar cómo niños y jóvenes comienzan a despertar del letargo para iniciar un diálogo cultural del que, en un futuro próximo, serán ellos los protagonistas. “Hoy estamos motivados para trabajar con los jóvenes en la recuperación de la avenida Los Estudiantes, que conduce al Liceo Ariguaní, para forjar la construcción ciudadana”, apuntó.
Además de la pintura, se inició un tejido a varias manos con el nombre del proyecto; de diez metros de largo por uno y medio de ancho, al que se ha vinculado la maestra y, además, artesana Juana Anaya Tapias, a fin de rescatar estas prácticas culturales que marcan las huellas del pasado de la mujer de Ariguaní.
Todas las actividades comunitarias de ‘Ariguaní en colores’ son convocadas por la misma ciudadanía con el ‘voz a voz’ y a través de las redes sociales, donde se mantiene la coordinación permanente de la iniciativa.
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