Una IA genera tonos musicales a partir de pixeles de pinturas
Pixound identifica patrones en las creaciones del artista visual Jorge Serrano Sanmiguel, con base en una escala predeterminada que los trasforma en sonidos.
En una sala de exposición, alguien se detiene frente a una obra de arte y observa. Pero esta vez no solo contempla con los ojos: la pintura emite tonos musicales generados por una plataforma de inteligencia artificial que, a partir de una escala musical predeterminada, interpreta los pixeles de la pintura y genera los sonidos. La innovación, denominada Pixsound, fue desarrollada por el equipo de creativos del centro de desarrollo tecnológico e innovación de IA y robótica de la Universidad Simón Bolívar, AudacIA.
“Pixsound permite obtener sonidos a partir de imágenes porque en su plataforma se analizan los patrones que hay dentro de cada imagen”, explica Steffen Cantillo Molina, ingeniero mecatrónico e investigador. “Cada pixel tiene tres canales de color rojo, verde y azul, cada uno con un valor numérico promediado que Pixsound transforma en una frecuencia que emite una nota musical”.
La fusión de lo visual y lo sonoro es una experiencia sensorial más inmersiva. Aquí aparece el otro protagonista de este experimento: el artista visual Jorge Serrano Sanmiguel. Nacido en Santander y radicado desde hace décadas en Barranquilla, Serrano explica que cada una de sus creaciones son “historias matéricas que se van construyendo desde adentro”, reflejo de emociones.
Así surgió la inquietud de conectar pensamientos y sensaciones, experiencias y percepciones, figuras y sonidos que a la larga se plasman en un lienzo: si los colores son resultado del reflejo de la luz y esta se compone de ondas electromagnéticas, ¿por qué no llevarlos a otro nivel expresivo? El siguiente paso fue elegir la escala que Pixsound utiliza para clasificar los pixeles. Para ello se escogió al blues y el resultado final evoca la estética de la banda alemana Kraftwerk, considerados los padres del pop electrónico en la década de 1970.
El propio artista encuentra en la IA una prolongación de su proceso creativo. “Cuando me dijeron que mi obra tenía sonido, casi que me brotan lágrimas porque cuando yo pinto lo que intento es construir una obra sinfónica”, cuenta. Y lejos de temerle, celebra su potencial. “La IA no va a hacer lo que yo hago, pero sí puede complementar, enriquecer, ofrecerme una visión distinta. Yo no le tengo miedo, al contrario, me estimula, me obliga a ir más allá, a no quedarme cómodo repitiendo fórmulas porque el arte no es estancarse. Es evolución”.
Para Serrano, el arte no debe limitarse al lienzo o al museo. “¿Te imaginas caminar por las noches y que en los edificios se proyecten obras acompañadas de sonido? Eso transforma una ciudad, la forma en que vivimos el arte. Nos metería en otro cuento completamente distinto”. Un cuento que ya empezó con Pixsound. Los cuadros suenan, vibran desde sus trazos más íntimos; la IA no crea por sí sola: interpreta. “El código está, pero los colores los ponemos nosotros los humanos”, concreta Medina.
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