A 2050, una de cada cinco personas tendría cáncer
Lee aquí la columna publicada el 27 de julio de 2026 en El Heraldo
Por José Consuegra Bolívar
@Rector_Unisimon
Un diagnóstico de cáncer es una noticia devastadora, un freno abrupto en el devenir de la vida. Su impacto físico y emocional resulta abrumador no solamente para los enfermos sino para todo su entorno familiar; además trae consigo una pesada carga psicosocial que golpea el estado de salud mental y también suele representar una merma económica importante por la atención que amerita y por los ingresos que se dejan de percibir.
Las proyecciones del Informe sobre la situación global del cáncer 2026, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), son verdaderamente alarmantes: a 2050 se registrarían 35 millones de diagnósticos anuales, lo que implica, que una de cada cinco personas desarrollará cáncer. Se estima, por lo tanto, que debido al impacto que el diagnóstico de esta enfermedad tiene en los hogares, aproximadamente el 92 % de la población mundial se verá afectada por esta situación al menos una vez en su vida.
El informe también da cuenta de las grandes desigualdades frente a la atención de la enfermedad, pues, mientras que en los países de altos ingresos la supervivencia neta a cinco años está por encima del 85 %, en los países de bajos ingresos se encuentra por debajo del 45 %.
La OMS plantea, igualmente, que, sin una acción acelerada, la carga del cáncer seguirá empeorando y afectando en mayor proporción a los países de ingresos bajos y medianos, por las debilidades de sus sistemas de salud y por variables como los cambios demográficos, específicamente, el envejecimiento de la población y la creciente exposición a factores de riesgo ambientales y relacionados con el estilo de vida.
En Colombia, según la Cuenta de Alto Costo, con corte a octubre de 2025, un total de 782.868 casos de cáncer recibieron atenciones en el sistema de salud, siendo los de mama (18,03 %), de próstata (10,87 %) y colorrectal (6,45 %), los que presentan las cifras más altas. Por ello, son tan importantes los exámenes diagnósticos rutinarios, la detección oportuna de estas neoplasias y medidas sencillas como el autoexamen de mama y el tacto rectal.
Las crecientes estadísticas del avance de esta enfermedad que es considerada un desafío prioritario en la salud pública global, obligan a tomar mayor conciencia al respecto, así como al reajuste en las políticas públicas con enfoques integrales de atención, un manejo muy preventivo en los sistemas de salud con programas para la detección oportuna, una cobertura amplia e igualitaria, entre otros aspectos.
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