Niños y jóvenes respondiendo al reto de emprender
Por: Lilia Campo Ternera* - licampo@unisimonbolivar.edu.co
El desarrollo de capacidades emprendedores y de innovación parte del reconocimiento
de unas potencialidades que necesariamente deben ser desarrolladas
en los diversos contextos sociales que rodean al niño.
Desde el punto de vista social, la innovación y el emprendimiento son conceptos que adquieren relevancia en los procesos de mejoramiento de calidad de vida y de transformación social que se desarrollan en el país, específicamente en los territorios donde convergen los actores, contextos, intensiones y creencias institucionales, culturales, políticas, empresariales, entre otros, los cuales participan como agentes de socialización de niños, niñas y jóvenes.
Por tanto, no es posible dejar de lado que para el desarrollo de las capacidades para el emprendimiento y la innovación, es importante la percepción que el niño tenga de los modelos tomados de sus espacios de socialización: familia, escuela, comunidad en general, siendo decisiva para la actitud emprendedora el impacto de los modelos de referencia
Partiendo de esta base, es importante que, en la familia, la escuela, el sector productivo, la comunidad en general, las mismas instituciones de educación superior, entidades gubernamentales y no gubernamentales, se propicien espacios que le permitan al niño expresar en medio de su singularidad lo que quiere hacer y emprender con su vida, para que desde allí se propicie una capacidad que le permita hacer frente a las nuevas condiciones sociales que le impone el mundo.
Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico1 planteó la necesidad de incluir la Educación en Emprendimiento (EE) en todos los niveles educativos a partir de acciones claras que ofrezcan verdaderas experiencias de aprendizaje y permitan integrar los conocimientos teóricos con la práctica a partir de una pedagogía adecuada, manteniendo siempre una mirada sistémica y humanista del individuo2 en cada de una de sus dimensiones psicológicas, culturales y económicas, desde una perspectiva integral3.
Por lo tanto, es desde la escuela, en sus diferentes niveles, que se debe materializar el propósito transformador, incluyendo dentro de los currículos y planes de estudio la cultura del emprendimiento en el proceso formativo, Sin embargo, la educación tradicional en Colombia, limita el desarrollo creativo del estudiante y no favorece la aplicación de lo aprendido en contextos reales4.
Para fomentar esta cultura del emprendimiento es preciso que se inicie un proceso desde los primeros años de vida. Este proceso debe contemplar estrategias encaminadas a llevar a al niño al convencimiento que mediante la creación de proyectos se puede a llegar a triunfar tanto personal como económicamente. De esta forma, la formación para el emprendimiento, más allá de la generación de empresas, implica desarrollar capacidades para generar nuevas ideas, determinar y aprovechar nuevas oportunidades, definir el escenario más adecuado para desarrollar un nuevo proyecto, adaptarse a equipos de trabajo, y ejercer una posición de liderazgo.
Coincide lo anterior, con los planteamientos de Mateus y Galeano5 quienes observan en su investigación la posibilidad de generar un nuevo lenguaje relacionado al emprendimiento, comprendiendo su importancia dentro de su desarrollo integral, demostrando cómo los niños pueden desarrollar aptitudes emprendedoras a partir de los procesos de socialización en su familia y su escuela, teniendo como herramienta actividades lúdicas que fortalezcan su autonomía, comunicación, liderazgo y el trabajo en equipo.
Tal como lo plantea Durán-Aponte y Arias-Gómez6 las capacidades emprendedoras, tanto potenciales como efectivas, dependerá de factores personales tanto subjetivos o sociales y que son el resultado de la mezcla de elementos propios de la cultura, familia, experiencias laborales y situaciones económicas, que impactan positiva o negativamente en la forma en que la persona enfrenta la posibilidad de emprender.
Al respecto, Díaz-Casero, Hernández-Mogollón, Roldan7 resaltan el papel sobresaliente de las normas culturales y sociales en el desarrollo de capacidades de emprendimiento, en cuanto el grupo de valores y actitudes sociales estimulan la adquisición de los conocimientos y habilidades necesarias para capitalizar las oportunidades de negocio y de esta forma fomentar o desalentar las acciones emprendedoras
Esta reflexión en torno a la formación de capacidades se centra en la búsqueda de unas mejores condiciones de vida, más oportunidades, pero sobre todo las habilidades para lograr los propósitos que demarquen ante todo los proyectos de vida de las personas, articulado con las apuestas productivas y económicas del contexto local, regional, nacional e internacional. Desde este punto de vista se ubica al individuo en el centro del proceso y desde ahí se desarrollan los diversos procesos para lograr el desarrollo humano e integral de las personas y las comunidades.
* Magister en Psicología. Especialista en Psicología Clínica. Investigadora del grupo Gestión de la Innovación y el Emprendimiento. Coordinadora Programa Ondas Atlántico. Universidad Simón Bolívar
Referencias
1. OCDE. (2005). Principios y buenas prácticas para la concienciación y Educación Financiera, en: http://www.bde.es/webbde/es/secciones/prensa/EdU_Financiera_final.pdf
2. Gibb, A. (2005). Creating the entrepreneurial university worldwide. ¿Do weneed a wholly different mode of Entrepreneurship?, ponencia presentada en la Cuarta Conferencia de Investigación en Entrepreneurship en Latinoamérica, realizada en Cali, Colombia.
3. Pereira, F (2013). Reflexión sobre algunas características del espíritu emprendedor Colombiano. Econ. Gest. Desarro, No.19 - 26, 9 – 26.
4. Paz, C. (2015). Modelo de formación en emprendimiento basado en el logro de la felicidad. En: La construcción de cultura emprendedora y empresarial un reto para América Latina en el siglo XXI: Memorias del 3er Congreso Internacional de Emprendimiento.
5. Mateus, C; Galeano, P. (2015) Emprendimiento infantil - Modalidad Educación Empresarial en Primaria, Secundaria y Pre-escolar. En: La construcción de cultura emprendedora y empresarial un reto para América Latina en el siglo XXI: Memorias del 3er Congreso Internacional de Emprendimiento.
6. Durán-Aponte, E; y Arias-Gómez, D. (2016). Actitud emprendedora y estilos emocionales. Contribuciones para el diseño de la formación de futuros emprendedores. Rev. Gestión de la Educación, Vol. 6, N° 2, [83-102].
7. Diaz - Casero, J Hernandez - Mogollón, R; Roldan, J. (2012) A structural model of the antecedents to entrepreneurial capacity. International Small Business Journal. 30(8) 850–872
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